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GEOMETRIA CON VISTASEl título de la exposición, Heterotopías, es toda una declaración de intenciones, al contraponer a las utopías, lugares sin espacio real, las heterotopías, “especie de lugares que están fuera de todos los lugares, aunque sean sin embargo efectivamente localizables” , sabiendo que el término adopta formas muy variadas, no hallando una heterotopía universal, sino distintos tipos, ligadas frecuentemente a periodos de tiempo (heterocronías), a estratos densos de ilusión o por el contario a la creación de otro espacio distinto, real. El concepto foucaultiano estaba llamado a abrir un intenso debate que se ha incrementado en los últimos años con la eclosión de las redes globales, las narrativas homogeneizadoras y la importancia de la geografía en el arte contemporáneo. Porque nunca como hasta ahora el artista ha tenido un acceso tan próximo a mapas, planos, imágenes de satélite, nunca como en la actualidad ha sido tan escrutada la tierra, ni se había saltado de escala con tanta facilidad. El mundo se encuentra en las pantallas que utilizamos a diario, el planeta Tierra podemos manejarlo con la mano y explorar los circuitos por los que nos desplazamos, las ciudades que habitamos, las formaciones humanas, los territorios vacíos, la grafía del poder.Y numerosos artistas –Clement Valla, Michael Wolf, Jon Rafman, Renaud Auguste-Dormeuil, Miguel Benjumea y Román Corbato, por citar algunos nombres- han venido utilizando la geolocalización, las fotografías de satélite o de otros planetas captadas por las sondas de la NASA, a Google Earth y Street View, para trazar un paisaje tecnológico, un mapeo de distintos lugares a través de una mirada comprometida, política o próxima a la atracción geométrica como en el caso de Luis S. Lanzas. Para este artista la tradición paisajística se ha enriquecido con los datos suministrados por la tecnología, modificando la visión del paisaje, convertido en una trama de información que ha permitido actualizar este género pictórico.Si bien ha venido trabajando durante años en una serie de imágenes fotográficas desenfocadas de edificios anodinos e indiferenciados, acotadas por estructuras geométricas trazadas manual o digitalmente, experimentando con píxeles y texturas, masas y densidades, en la muestra Otros lugares celebrada en 2015, en Valey Centro Cultural de Castrillón, se exhibió, por primera vez, esta actualización del paisaje, un nuevo imaginario, “especie de mezcla de representación dinámica y de flaneurismo digital que es posible experimentar en los vagabundeos on line, el punto de partida de la obra pictórica, gráfica, digital y escultórica que integra esta exposición” . Se partía, entonces como ahora, de las vistas aéreas de Google Earth, la “piel de mundo” , en aquella ocasión de un barrio obrero y un centro comercial, traducidos a un lenguaje geométrico que describía las estructuras arquitectónicas, reduciéndolas a líneas de color, grafito o transformándolas en esculturas, denegando los límites y amasando técnicas y géneros. En la década de los ochenta Peter Halley demostró que el geometrismo podía aplicarse a la realidad social y en los años noventa Félix González Torres se sirvió del arte minimalista para amparar contenido político , por tanto, no puede sorprender que Lanzas utilice la abstracción para denunciar la uniformización.En esta ocasión los referentes extra-pictóricos renuevan el compromiso del artista por los lugares anodinos, en la mayoría de los casos sin historia, perdidos en el fast food urbanístico, sin valor ni identidad, a excepción de la plaza de toros, enfriada su lectura al desaparecer sus connotaciones de sacrificio y muerte en la representación, en la presentación en planta. Las otras cuatro piezas que articulan el discurso, una depuradora, un centro comercial, un barrio periférico y un concesionario de coches, forman un corpus de contemporaneidad, una geografía que “ya no es solamente el asunto de la ciencia dura, sino también el de los artistas, que la aproximan desde una perspectiva tan poética como crítica” . Se parte de una experiencia tecnológica, de Red, para llegar a acontecimientos manuales, del ratón al lápiz, de la pantalla al lienzo, de lo bidimensional a relatos escultóricos, con la tornillería uniendo las diferentes estructuras en un ejercicio de visibilidad matérica.Formalmente sigue produciéndose un flirteo entre la pintura, el dibujo, la escultura, la arquitectura y lo digital, especulando con una misma imagen en distintas variaciones pictóricas y gráficas o llevándola a una tercera dimensión, en un objeto que manteniendo su adscripción geométrica, sin separarse de la referencia a la pintura, como una expansión de la misma, deriva en una nueva identidad, bien sea como estructuras constructivistas o énfasis lumínicos. En otro orden los colores –azul, gris, verde y amarillo- le permiten crear un campo combinatorio con las distintas formas geométricas, un juego cromático que se apaga en los dibujos que, sin embargo, mantienen estrategias análogas, apostando por mínimas pero significativas variaciones. En todo caso nos encontramos ante unas obras que alcanzan su plenitud cuando se despliegan como una instalación con las diferentes partes formando una unidad de significado.Los nuevos modelos creativos que ha emprendido Luis S. Lanzas pueden describirse, al igual que sus composiciones de música electrónica, en términos de edición en una mesa de mezclas, apropiándose de fragmentos, reorganizando formas, sirviéndose de técnicas y herramientas, capaces de reprogramar la pintura y el dibujo, un montaje en la superficie de significaciones y disciplinas, sin abandonar lo profundo, la geografía de un mundo que el capitalismo ha homogeneizado, reduciéndolo a un único punto de vista. i “Des espaces autres”, sirvió de base para la conferencia dada por Foucault en el Cercle des Études Architecturals, el 14 de marzo de 1967. Se publicó en Architecture, Mouvement, Continuité, n 5, octubre de 1984. Aunque no fue revisado por el autor para su publicación, y por tanto no forma parte de corpus oficial de su obra, el manuscrito se hizo de dominio público con motivo de una exposición en Berlín poco tiempo antes de la muerte de Foucault. Traducida por Pablo Blitstein y Tadeo Lima. Corrección revisada por Caosmosis-Universidade Invisíbel. https://es.scribd.com/document/42837519/Los-Espacios-Otros-Foucault, Consulta:1/11/2016ii Juan Carlos Gea, Luis S. Lanzas: urbanizando el contraespacio, Otros lugares, Valey Centro Cultural de Castrillón, 2015. http://www.luislanzas.com/#/textos, Consulta: 7/11/2016 Fernández Mallo, Postpoesía, hacia un nuevo paradigma, Barcelona, Editorial Anagrama, 2009, Edición para Kindle (Adenda)iv Nicolas Bourriaud, “Topocrítica. El arte contemporáneo y la investigación geográfica”, Heterocronías. Tiempo, arte y arqueologías del presente, Cendeac, 2008 p. 23v Nicolas Bourriaud, Topocritica…,p.25Jaime Luis MartínHETEROTOPÍAS, DE LUIS LANZASLa obra de Luis Lanzas viene desde hace más de una década centrándose en los espacios que observa en ámbitos urbanos y del entorno de las ciudades e incide, desde el punto de vista argumental, en la despersonalización de la vida seriada y de los espacios que se nos ofrecen idénticos y sin peculiaridades, sea cual sea el entorno. Desde el aspecto material y visual, el artista está embarcado en indagaciones sobre la manera de obtener resultados artísticos, presentables materialmente, de este, en principio, desagradecido objeto sobre el que trabaja. Las fotografías intervenidas de edificios anónimos, con acabados y montajes atractivos, ponían un importante punto de tensión en esa estética del vacío que podemos rastrear en la modernidad desde el “movimiento moderno” en la arquitectura y que pintores como George Grosz ofrecían en alguna obra “Sin Título” como el maniquí, precedido por” pittura metafisica de Giorgio de Chirico y Dadá. Las ciudades desnudas, impersonales, daban lugar a los seres humanos “sin atributos”, como en el título de la novela del austríaco Robert Musil iniciada en 1930, que dejó inacabada a su muerte en 1943. La obra tuvo amplia difusión y se convirtió en una metáfora de la modernidad en la época de cambios desde el antiguo Régimen Austrohúngaro hasta la conflictiva y compleja era moderna del siglo XX, cuyo rastro aún nos ocupa mientras se llega o no a la generalización de otros modelos urbanos fruto del 3D, en los que se supone que habrá campo para la variedad morfológica y de contenidos, algo abierto a la esperanza de ruptura de la seriación que nos envuelve pero también a otros nuevos tipos de errores si la construcción sigue siendo, como es de temer y prever, fruto de una especulación dura que no se pregunta para quienes va destinada ni desea mejorar la condición de la habitabilidad humana y se empeña en el vedettismo de autor y en no crear espacios habitables de comunicación. Al ahondar en ese proceso sobre los espacios impersonales mientras utiliza la herramienta de las nuevas tecnologías aplicadas a la ubicación, Luis Lanzas construye series de obras entre la pintura y sobre todo, el objeto visual interactivo, como las que presentó en la exposición Otros lugares en el Valey, Centro Cultural de Castrillón, Asturias, en octubre de 2015. Su director y crítico de arte, Jaime Luis Martín, realiza un interesante texto para el catálogo de la presente exposición en el que analiza sus contenidos desde el punto de vista conceptual y de los métodos de creación que utiliza el autor. Este artista, con el paso del el tiempo y después de trabajar en profundidad y variedad, realiza una exposición muy pensada para los complejos espacios del CMAE avilesino, cercana a la idea aunque no se plantea como site-specific. La obra se enriquece con propuestas tridimensionales y luz. La exposición temáticamente pivota sobre cinco elementos, correspondientes a una depuradora, un centro comercial alicantino, un barrio periférico del entorno madrileño, un concesionario de coches y una plaza de toros sin funciones, la de Oviedo. Todas ellas captadas por Google Earth, invitan a la interacción bien desde la sala o desde un ordenador personal cualquiera, con el resultado de averiguaciones sobre la condición de esos lugares hasta la búsqueda de sentido de esos espacios que no son virtuales sino reales y que son cada vez más, escenarios de nuestras vidas. Mi prueba de la interacción me llevó a interesarme por el barrio que resulta ser una zona de módulos de Sanchinarro, en el NE de Madrid. Su condición de lugar creado en entornos inhóspitos sin cohesionar ni dotar de manera suficiente, tal como abundan en la creación espacio urbanística actual al decir de sus especialistas, lleva al sujeto interactuante a todo tipo de derivas como fue en este caso, la inmersión en el significado de estos poblados periféricos actuales, por cierto en este caso, modulado en forma de celdas de colmenas.Pero regresando a la obra de Luis Lanzas, me llamó particularmente la atención el montaje de un conjunto de tres tubos de neón que arrojan un colorido diversificado, juegos cálidos y fríos sobre el presente y tal vez futuro remodelable de la hoy vacía Plaza de Toros ovetense. Caben muchísimas connotaciones diferentes del conjunto de la exposición, sobre la que invito a cada cual a realizar alguno de estos ejercicios prácticos a partir de esta excelente obra abierta.Por referirme a este urbanismo antes mencionado, en el estudio “MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI: Banalizacion de la formula de los “nuevos ensanches” en los recientes distritos perifericos (PAUs)” realizados entre los años 1995 al 2010, al tiempo que se especifican los diversos planes de la periferia de la gran ciudad, se incidía en el tamaño de los polígonos muy superior a los de las décadas anteriores, entre 6 y 9 veces menores. En su insularidad al borde las autopistas, en la densidad bruta muy reducida con unos porcentajes residenciales inferiores al 20%, entre otros factores[1]. La obra de Luis Lanzas nos enfrenta con la realidad de la desocupación o la arbitrariedad espacial de la ocupación si se usan como referentes las tradiciones del hábitat de la ciudad en el espacio cultural mediterráneo. Como este ejercicio, podríamos establecer otros, aventurarnos por los derroteros de cada una de las cinco piezas de referencia y en definitiva, tratar de tirar del hilo que el artista nos propone de un ejercicio práctico y variado de percepciones en las que la obra, ya NO ES un hito definitivo, sino una marca de un proceso enriquecedor dentro de una sociedad cuyos mecanismos tienden a empobrecernos y a colmatar la alienación en espacio que, como la indumentaria, marcan nuestra manera de vivir.[1] Del informe “MADRID en el CAMBIO del SIGLO XX al XXI: Banalizacion de la formula de los “nuevos ensancheshttp://oa.upm.es/40092/17/VIVIENDA_COLECTIVA_ESPACIO_PUBLICO_CIUDAD_04_243-335.pdf.Oviedo, 12-12-2016Julia Barroso VillarLUIS S. LANZAS: URBANIZANDO EL CONTRAESPACIO1.En el fondo, si bien se piensa, toda pintura con alguna vocación representativa constituye lo que Michel Foucault llamó una heterotopía, según describe este concepto el texto del filósofo francés que Luis S. Lanzas ha tomado como referencia para Otros lugares, y cuya idea central aclara el propio artista en sus palabras para este mismo catálogo: espacios en los que "las funciones y las percepciones se desvían en relación con los lugares comunes donde se desarrolla la vida humana", y nuestra experiencia e interpretación corrientes del espacio que habitamos refracta y se altera de un modo u otro. Entre esos espacios otros, que Foucault define, clasifica y ejemplifica en su seminal conferencia de 1984 no menciona el espacio virtual de la representación pictórica. Pero merece la pena considerar si podría haberlo hecho a partir de un viejo símil: la figuración de un motivo determinado y existente, presuntamente existente o al menos investido de alguna pretensión de verosimilitud en su representación, funciona, siquiera como metáfora, como un tipo muy especial de espejo. Precisamente el objeto que, para Foucault, mejor ejemplifica lo heterotópico. En primer lugar, y siguiendo la letra foucaultiana, un cuadro que encierra algún grado de referencialidad crea un cierto tipo de espacio heterotópico porque propicia una "experiencia mixta, medianera"; genera de una parte un "lugar sin lugar" que "se abre virtualmente detrás de la superficie" (del cuadro en este caso) y devuelve como ilusión formal e idealidad una cierta forma de visibilidad del mundo; y, al mismo tiempo --siempre siguiendo a Foucault-- es un objeto que ocupa un espacio real, que "existe realmente", y propicia además "una especie de efecto de retorno" sobre aquel que lo contempla, que en este caso, naturalmente, no se ve a sí mismo en el espejo quieto del cuadro ni tampoco contempla una simetría especular del mundo donde se encuentra, pero que sí puede observar una porción del mismo mundo desde el que mira bajo la especie de la representación y bajo cierta presunción de existencia del paisaje real o, al menos, de una posible y verosímil existencia.Pero a partir de ese principio básico de representación y reflexión caben, en distintos grados, dos formas de lo que podría llamarse "función heterotópica", según la clasificación que establece Foucault. Cualquier paisaje abiertamente fantástico o figura de carácter alegórico, por ejemplo, podrían activar lo que Foucault llama "heterotopía de ilusión, que denuncia como más ilusorio todavía todo el espacio real, todos los emplazamientos en el interior de los cuales la vida humana está compartimentada"; sin embargo, la pintura que se pretende concebida y ejecutada a partir de un espacio efectivamente existente fuera de ella, estaría creando automáticamente, con independencia de la poética, el estilo o la técnica con que se la haya pintado, "otro espacio real, tan perfecto, tan meticuloso, tan bien ordenado, como el nuestro es desordenado, mal administrado y embrollado". A esto Foucault lo llama, "heterotopía de compensación". Una compensación que en la figuración pintada se obtendría mediante la selección del tema, la composición, las combinaciones cromáticas, el tratamiento de la materia o la disposición de significados o simbolismos ajenos al modelo, quizá incluso por el mero expediente de haber aislado el motivo para su representación en el espacio virtual y estático del cuadro.2.A partir de esta foucaultiana hipótesis sobre la representación plástica, y siguiendo el mismo juego conceptual que el propio artista plantea como punto de partida en Otros lugares, podría pensarse la evolución de su obra como el paso de unas piezas que funcionan como "heterotopías de ilusión" a otras que lo hacen como "heterotopías de compensación". En aquellas, Lanzas partía una y otra vez del registro fotográfico de emplazamientos urbanos especialmente estandarizados, desprovistos cualquier adherencia estética o simbólica, para tomar dos trayectorias: o bien interviniendo sobre las imágenes, repasando sus formas básicas y humanizándolas con la marca del trazo, el color, los desenfoques o virajes (que sugerían un punto de vista humano, móvil, activo y esfumaban o enmascaraban todo lo que tenían de indistintas y despersonalizadas); o bien --en una dirección completamente opuesta y, en una fase posterior con la que conecta Otros lugares-- aplicando procedimientos infográficos, digitales o escultóricos, más mecánicos y distanciados, para revelar las cualidades que objetivamente se hallan en esos volúmenes urbanos, listas para ser apreciadas por quien se tome el trabajo (o tenga el apremio) de buscarlas. Lo que el primer procedimiento tiene de pulsión idealizadora, de urgencia y de imposibilidad, emparenta sus resultados con el componente "ilusiorio" de la heterotopía; lo que el segundo tiene de reconstrucción, extracción y revelación de un orden inherente a la realidad, de purificación formal --e incluso lo que podría llamarse redención de lo informal por la disciplina de la forma--, lo aproxima a la "heterotopía de compensación". Ahora bien, en Otros lugares, Luis S. Lanzas da una vuelta de tuerca a su trabajo generando una heterotopía sobre otra heterotopía... a condición de que también se pueda interpretar como heterotópica la representación digital del espacio, y en concreto del espacio urbano en herramientas como Google Maps; algo que no se antoja descabellado desde los conceptos descritos más arriba. No es, pues, la experiencia directa del espacio urbano, ni su representación estática en la fotografía, sino esa especie de mezcla de representación dinámica y de flaneurismo digital que es posible experimentar en los vagabundeos on line, el punto de partida de la obra pictórica, gráfica, digital y escultórica que integra esta exposición. El punto de vista ya no es el del viandante urbano a ras de suelo sino el aéreo, con esa extraña mezcla de familiaridad y extrañamiento que produce el vuelo en perspectiva cenital sobre los espacios que habitamos a diario; y de ahí que la revelación de órdenes geométricos y formas puras adquiera perfiles inéditos, incrementando la tensión entre normalidad y otredad que se genera en el campo heterotrópico.Lo que permanece intacto, en todo caso, en esta especie de juego meta-heterotrópico es la intención de fondo, el espíritu de aliento situacionista y psicogeográfico, y por tanto de un modo u otro crítico y hasta revolucionario que subyace en estas posiciones: la concepción y el ejercicio del arte como una disciplina que invita a descubrir y conquistar estos espacios otros, estos contraespacios, en el espacio urbano cotidiano, y como una incitación a transformarlo y ejercitar una suerte de urbanismo mental y físico alternativo. Mediante el arte, en este caso, pero también por cualquier otro medio. Juan Carlos Gea Martín Octubre de 2015 IN EXTENSOHOMENAJE A PETER ROEHRHa realizado exposiciones colectivas en la Chapelle des Francisçains de Saint Nazaire en Francia, en la sala de exposiciones del Banco Herrero de Oviedo o en la Galeria Texu entre otras. De manera individual también ha expuesto en la Sala Dasto de Oviedo, en el Centro de Arte Cajastur Teatro Campoamor y en la Galeria Octógono de Avilés.Nos presenta aquí una obra muy especial: en “La plaza” Luis muestra una pieza de videoanimación con la plaza de la Revolución de La Habana como escenario central y repetido.El movimiento de cámara, en continuo giro rotatorio, convierte al espectador en una especie de bailarín que gira, un derviche que se mueve en torno a la plaza, acompañado de una melodía hipnótica que parece transportarle fuera del espacio expositivo.Al igual que los derviches giróvagos musulmanes el movimiento de la imagen convierte al espectador en protagonista de una acción mística y espiritual. Esta práctica, al igual que la oriental, adquiere un significado ascético, que a través del movimiento nos impide centrar la vista en un único objeto individual: el todo adquiere protagonismo frente a la parte.La repetición y la estética del reihung de Roehr se manifiestan aquí a través de la saturación de un mismo motivo, reiterado, que consigue abstraernos hasta el punto de generarnos duda de donde estamos y qué estamos viendo: la multiplicación es un preámbulo a la pérdida. Las fotografías se superponen como un puzle en el que todas incitan a que el conjunto sea el protagonista, consiguiendo que ningún motivo individual tenga mayor intensidad que otro.El color amarillento, la silueta oscura de los edificios…todo el conjunto nos parece una utópica ciudad renacentista perfecta y matemática, al modo de las que realizaban Il Perugino o Giorgio de Chirico en el arte contemporáneo, donde la perspectiva sirve para acentuar la sensación de confusión y casi hipnosis, que refuerza el acompañamiento musical de la imagen.Los edificios y el fondo arquitectónico son los elementos integrantes de un paisaje metafísico y trascendental, cargado de un simbolismo onírico.Semíramis González FernándezExtracto del catálogo de "MIGRACIONES PICTORICAS"…..”La obra de Luis Suárez Lanzas parte de fotografías de edificios anodinos e indiferenciados, una arquitectura sin pasado ni futuro que se resume en un presente de masa y densidad. Estas imágenes son posteriormente manipuladas mediante desenfoques, pixelizaciones, tratamientode texturas, ampliaciones y alteraciones del color, consiguiendo reinventar la ciudad. La iconografía resultante participa de discursos pictóricos, «evocaciones neoplasticistas y minimalistas, muy tamizadas, subyacen en estas superficies de contraste conceptual y manual, como una referencia muy lejana».45 El trazo geométrico manual, realizado con acrílicos o ceras, que caracterizó sus primeras etapas, fue desplazado por estructuras modulares digitales, perdiendo, en el tránsito, ese toque que humanizaba su trabajo, pero ganando en pulcritud, perfección y delicadeza. Estas narrativas se desbordan, en algunos trabajos, por plenitudes abstractas y cromáticas que, aun manteniendo las referencias críticas, hurgando en las pesadillas del urbanismo, quedan anegadas por los aspectos más pictóricos de la obra. Paisajes indefinidos «como ciertas pinturas de De Chirico, que se configuran con sensaciones cuyo origen se encuentra en la arquitectura, pero plantean una acción de retorno sobre su base más objetiva, los cuadros de Lanzas se transforman siempre. Y jamás se repiten».46 Sus paisajes urbanos, en el último año, han perdido la huella geométrica, aunque han profundizado en las derivas pictóricas escenificando una mayor indefinición, una arquitectura de la velocidad y de la incertidumbre. Estas obras obedecen a un dinamismo neutral en el que resulta igualmente posible encontrarse con la potencia de la fotografía y con la reivindicación de la pintura en su concepción moderna, transformadora. En este momento, la pintura es un concepto cargado de memoria y tradición que, emancipada del cuadro, se despliega en múltiples soportes, materiales y técnicas, convirtiéndose, de ese modo, en algo diferente y confuso. Sin embargo, en estos territorios borrosos e indefinidos se encuentran evidentes restos pictóricos. Estas citas, supervivientes nómadas de un continuado proceso de extinción, representan los nuevos modos de pintar, la visibilidad actual de la pintura, salvaguardadas su experiencia y su historia con gestos que, todavía, le otorgan significado. Enfrentados a estos desplazamientos, Migraciones pictóricas trata de mostrar la herida, de abrir cauces y ampliar la mirada para, sin caer en trampas nostálgicas,sin demasiada esperanza, sobrevivir al cobijo de la pintura.” 45 Julia Barroso Villar, «Síntesis conceptual y manual en la obra de Luis Suárez Lanzas», en Luis Suárez Lanzas, catálogo, Galería Dasto, 2005. 46 Ángel Antonio Rodríguez: «Certera indefinición», en Luis Suárez Lanzas, catálogo, GaleríaTexu, 2009.Jaime Luis MartínCERTERA INDEFINICIONMás allá de cualquier referencia arquitectónica, del reflujo geométrico que respiran sus piezas, de la paciente austeridad de la imagen manipulada, del hoy o del ayer, del alcance más o menos realista de sus logros, del placer más o menos estético de sus composiciones, de la emoción más o menos contenida y del poso más o menos conceptual que le mantiene activo, Luis Suárez Lanzas define la indefinición. No en vano, que lo real sea variable hace que también sea variable lo verosímil, y eso provoca un certero desfase entre conocimiento y descubrimiento. En la búsqueda está la clave. Una de las aplicaciones más sinceras del arte es tratar de alcanzar la realidad con los gestos, para retroceder bruscamente y no tocarla nunca, al margen del carácter representativo o no-representativo del resultado. Los recursos estructurales no determinan un proyecto de representación. Su fuerza, su energía, se genera en función de las necesidades (“mundos de silencio y soledad urbana” las denomina Lanzas, bajo esa visión metafísica que hoy propone) y se sirve de la noción de juego, de aquel “como si” capaz de explicar las relaciones entre el mundo real y la ficción. La indefinición del lugar que habitamos, pensamos o creamos en ese perenne diálogo mantiene la búsqueda de Lanzas. Las investigaciones destinadas a la disposición de los elementos del marco urbano, en relación estrecha con las sensaciones provocadas, no se presentan sino como hipótesis audaces que conviene corregir a la luz de la experiencia, la crítica y la autocrítica íntima. Como ciertas pinturas de De Chirico, que se configuran con sensaciones cuyo origen se encuentra en la arquitectura pero plantean una acción de retorno sobre su base más objetiva, los cuadros de Lanzas se transforman siempre. Y jamás se repiten. Son maquetas o ensayos de ese no-lugar que Augé definió como lo contrario a una residencia, en el sentido común del término. El nomadismo de Lanzas y el anonimato de sus escenas son fundamentales para la base fotográfica inicial, que capta, manipula, desenfoca y, con la virtualidad digital como cómoda compañera, le permite crear esta “nueva Babilonia” de sus piezas. Con todo, el artista asturiano escenifica sus edificios despersonalizados, esa “ciudad sin identidad” que Jaime Luis Martín hallaba en su anterior exposición. Escenas de cualquier momento, de cualquier instante o cualquier lugar, cuyo paseo previo por decenas de urbanizaciones miméticas proporciona una experiencia fundamental para, al menos, pensar, para obtener un esquema vital abierto al ojo inteligente y superar la referencia. Improvisación, voluntaria imperfección, microutopías, metáfora del hábitat, laberintos, esencias mínimas, fotografías pintadas -¿pinturas fotografiadas?-, esculturas dúctiles o colgantes que se asumen como situaciones construidas y se entregan a la expectación ajena para, quizás, una destrucción colectiva de pautas reflexivas. Y de fondo, y de forma, como estrategia última, la esencialidad plástica, ese otro no-lugar tan impactante donde la armonía se filtra en las miradas.Angel Antonio RodríguezEN TORNO A LA CIUDADHace algunos años que Luís Suárez Lanzas (Oviedo 1954) viene planteando una personal y atractiva versión del paisaje urbano, tratado por procedimientos informaticos a partir de la fotografia y superponiendo luego sobre esa superficie figuras geométricas lineales para establecer un juego visual que es tanto de relaciones como de contrastes. Del éxito de esa propuesta puede ser indicativo el hecho de que además de ser seleccionada su obra en distintos certámenes, obtuvo en el año 2005 el premio del Certamen de Arte de Luarca y el de Pintura de la Junta General del Principado. Es ahora sin embargo cuando esa obra parece haber adquirido una mayor perfección y entidad plastica, mayor refinamiento tambien, por lo menos en lo que puedo recordar en relacción con su anterior exposición en esta misma galeria hace dos años. Esa positiva evolución pasa en mi opinión por dos factores: por una parte, las calidades obtenidas en la manipulación del soporte fotografico, más esteticamente depurada, con la que consigue una sugestiva gama de densidades cromáticas que saturan el campo visualy se constituyen en el armonioso elemento desmaterializador de las formas figurativas y, por otra parte, la sustitución del trazo manual realizado sobre la superficie que quizzá adolecia de cierta titubeante tosquedad, por la linealidad producida por ordenador, conformada encuadrados encadenados, que aporta precisión, pureza y una más armoniosa ordenación compositiva. En el ejercicio pictórico que Luis Lanzas realiza y de pintura hablamos, como hoy en dia sucede por más que la obra discurra y encuentre su ser por procedimientos alejados de ella, la fotografía va perdiendo su referencia original, y también su naturaleza como disciplina, para convertirse fundamentalmente en una muy enriquecida superficie plástica en la que se otorga un total protagonismo a la luz y el color que absorben y hasta cierto punto disuelven laforma. Ello no significa que la obra pierda en la misma medida y a niveles más profundos sus vinculos temáticos, porque la relación con el paisaje urbano se mantiene en su latencia y en la mirada fragmentada, aunque esa relación pase por una mayor libertad en el uso de loselementos formales. En cierta manera casi podria decirse que se intensifican las sugestiones geometrico-arquitectonicas tanto por las expresivas distorsiones de la imagen como por las figuras geometricas modulares que, además de introducir sensaciones dinámicas, podrían hacernos recordar, a mi me sucedió, el acercamiento a ese motivo de lo constructivo por las líneas de Mondrian de la época americana o las celdas conductos y circuitos de Peter Halley. Como quiera que sea, Luís Lanzas realiza ahora una obra más sugestiva en la que color, luz, volumen y formas hacen a la vez lirica y geométrica, fría y cálida, con sensaciones plásticas en torno a la ciudad.Rubén Suárez"LA NUEVA ESPAÑA" Noviembre del 2007 CALLEJEO GEOMETRICO La ciudad vuelve a convertirse en la protagonista de la obra de Luís Suárez Lanzas, una ciudad que el artista recorre como el “flâneur” aquel personaje que deambula sin destino y vive la experiencia del “fenómeno de vulgarización del espacio” sobre el que reflexionó Walter Benjamín. En este callejeo urbano irrumpe el paisaje con su historia, convertido en espectáculo o centro productivo, un marco en el que se experimenta la insolidaridad y el gregarismo. Un paisaje politizado que deja huellas especulativas, barrios clónicos, espacios para el ocio y el consumo, pero no para los ciudadanos Y Luís contempla esta complejidad como un “voyeur” que recrea el ojo en la urbe, pero tomando distancia de la alienación a que está sometida la multitud y hurgando en los aspectos psicogeográficos del paisaje urbano. Esto propicia una mirada que desemboca en una serie de imágenes fotográficas, seducidas por edificios anodinos e indiferenciados, construcciones basura,semejantes a los establecimientos de “fast food” que potencian un idéntico sabor arquitectónico, poniendo en riesgo la identidad de los lugares. Estos espacios parecen concebidos para satisfacer necesidades básicas donde habita un tiempo sin valor situado entre dos momentos esenciales: la producción y el consumo. Por ello en estos recorridos el artista no busca la belleza sino escenificar lo que Aldo Rossi considera como los dos rasgos distintivos de la ciudad, la masa y la densidad “que se manifiestan en la continuidad de la ocupación del espacio en el plano horizontal y vertical”. Partiendo, como ya se ha mencionado, de fotografías que son posteriormente manipuladas mediante desenfoques, pixelizaciones, tratamiento de texturas, ampliaciones y alteraciones del color se reinventa la ciudad, alterándose la percepción de la misma. Las imágenes resultantes participan de discursos pictóricos si bien el trazo geométrico manual realizado con acrílicos o ceras, que caracterizo sus anteriores etapas, ha sido desplazado por estructuras modulares digitales, perdiendo en el tránsito, ese toque que humanizaba su trabajo, pero ganando en pulcritud, perfección y delicadeza. Estas narrativas se desbordan, en algunos trabajos, por plenitudes abstractas y cromáticas que aun manteniendo las referencias críticas quedan anegadas por los aspectos más pictóricos de la obra. En este sentido se pueden entender sus dos piezas escultóricas de acero inoxidable, materializaciones de los módulos geométricos que caracterizan sus imágenes, cubos abiertos y enlazados que permiten jugar con su estructura, componiendo diversas figuras en el espacio. Ya en la muestra que tuvo lugar en la Casa Municipal de Cultura de La Caridad (2004) donde presentó unos artefactos escultóricos -cuadriculas de alambre a modo de jaulas- la convicción en una realidad tridimensional introducía un nuevo elemento en el discurso plástico, propiciando un dialogo enriquecedor. En esta ocasión el refinamiento y entidad conseguidos hace posible que podamos hablar de objetos que nos seducen por si mismos, desde una geometría esencial, adaptable y lúdica. Luís Lanzas ha sabido sin dejar de reflexionar sobre la ciudad, adaptar nuevas estrategias de representación, profundizando en la experimentación que le caracteriza y dejando de lado cualquier rastro de banalidad para emprender una revuelta formal que es toda una manifestación de elegancia y esplendor.Jaime Luís Martín“LA NUEVA ESPAÑA” Edición para AvilésNoviembre de 2007 LUIS LANZAS RUMBO A UTOPIA El dominio de lo real no está ya demarcado con precisión. El lugar, el tiempo, la materia, admiten libertades que antes no presentíamos. El rigor engendra ensueños. Los ensueños se corporeizan[1]. Dando continuidad y culminando un proceso de investigación que viene desarrollando en los últimos años, Luis Lanzas nos hace partícipes de su reflexión sobre la ciudad, introduciéndonos en un medio decodificado y problematizado. En el marco de la aldea global, formulada por McLuhan, las ciudades en las que vivimos nos convierten en actores de una puesta en escena cotidiana, mediatizada y homogeneizadora. Cada espacio urbano se conforma a partir de una serie de calles, a lo largo de las cuales se alinean edificios, dotados a veces de personalidad propia e integrados en un conjunto; en otras ocasiones, como refleja el particular universo de Luís Lanzas, nos encontramos intervenciones impersonales, desafortunadas, distorsiones y contradicciones a la lógica urbanística; la ciudad planificada como el no man´s land de la simulación arquitectónica, la metrópoli vacía de A. Fernández Alba, los no lugares de Marc Augé, acordes con un mundo prometido a la individualidad solitaria, a lo provisional, a lo efímero, al pasaje, al anonimato. El paisaje urbano de Lanzas no hace sino responder a esa visión deshumanizada. La ciudad, territorio de la supervivencia, en palabras del autor, aparece despoblada, despojada, reducida a su mínima esencia. Interesado en las posibilidades que brindan las nuevas tecnologías, en particular el medio informático, Luis Lanzas se ve también atraído por la potencialidad de los materiales y los medios industriales, como ponen de manifiesto sus creaciones. Una labor que ha alcanzado ya un significativo reconocimiento, como avalan, en especial, los dos Primeros Premios obtenidos en el XXXVI Certamen Nacional de Arte de Luarca y en el V Premio de Pintura de la Junta General del Principado de Asturias, ambos en 2005. La fotografía, de la que arranca su proceso creativo, es manipulada digitalmente, introduciendo alteraciones y distorsiones en la imagen. Su mirada se fija sobre espacios, arquitecturas urbanas carentes de identidad, impersonales, que, una vez tratados por el artista, se nos revelan indefinidos, silenciosos, atemporales, inidentificables. Sobre la traza urbana, desnuda y geometrizada, nuestro artista dibuja, sirviéndose del ordenador y dando cabida a un cierto grado de improvisación y de azar, una sucesión de aristas, unas estructuras modulares básicas. Debemos observar aquí un cambio importante con respecto a su estrategia anterior, donde los trazos, voluntariamente imperfectos, temblorosos, respondían a un trabajo manual y a una voluntad de humanizar el espacio. La intervención manual, en consecuencia, se ve sustituida por la digital, con lo que el componente humano y humanizador se ve conscientemente mermado. Entablando un diálogo con estas imágenes, Lanzas, nos presenta unas piezas escultóricas, en las que es posible observar, a través de una ocupación espacial, una proyección tridimensional y plástica de las estructuras modulares, de los cubos, dibujados sobre sus paisajes urbanos. En cercanía a determinados planteamientos situacionistas, en cuanto a la afirmación de un comportamiento lúdico-constructivo, el autor nos invita a través de estas piezas a construir, idealmente, nuestra propia ciudad. De tal modo, Lanzas parece querer decirnos que a través del arte es posible abrir puertas y derribar barreras conceptuales. De tal modo, trazando una suerte de camino en el desierto, en el territorio de la deriva, Luís Lanzas defiende la posibilidad, armado de la fotografía, de intervenir, utópicamente, en la ciudad, de ser crítico y político.[1] En Valéry, P., Miradas al mundo actual, Losada, Buenos Aires, 1954Natalia Tielve. Universidad de OviedoTexto para la exposición en la galeria DASTO (Oviedo)Noviembre del 2007VISION CRITICA DE LA CIUDAD GLOBALLUIS ANGEL SUAREZ LANZAS inicia la representación de artistas nacidos en la década de 1950. Su obra Sin título (2005) fue merecedora del V Premio de Pintura de la Junta General del Principado de Asturias, 2005. El trabajo somete a la consideración del espectador un paisaje urbano compuesto por dos grandes e impersonales edificios modernos de varios pisos, a los que se superpone una estructura cúbico-modular de color rojo. Si bien ya hay interés del artista por el paisaje urbano en la década de 1980, es a partir del año 2001 cuando se inauguró la etapa a la que pertenece la obra que ahora se expone. Suárez Lanzas , al igual que en otras piezas adscritas a este mismo conjunto, partio de la forma fotográfica-digital de dos arquitecturas triviales. La imagen recibió un tratamiento en el ordenador que provocó, entre otras alteraciones, su desenfoque. Una vez impresa, fue intervenida con acrílico –en otros ejemplares el creador hace uso de las ceras-, trazando a punta de pincel la citada estructura geométrica que hace de la pieza una obra única. Seguidamente el operador, buen conocedor de los procesos industriales que rigen la producción de imágenes, cubrió la superficie de la infografia con resinas de poliéster –en otros casos termoplastificados- protegiendo el ejemplar y consiguiendo, mediante laborioso lijado, un acabado impecablemente liso y homogéneo. En la imagen, el estandarizado y frío racionalismo de los bloques arquitectónicos se enfrenta a las sensibles líneas de morfología irregular dibujadas por la mano del artista con la intención de humanizar el espacio. Las indefinidas, solitarias y atemporales vistas urbanas de Suárez Lanzas, recuerdan las agobiantes e incómodas escenografias de ciertos thrilers, expresan la situación de horror que se vive en la ciudad del presente. Una ciudad uniforme e inhóspita, que crece, como una peste, supeditada a la especulación, y en la que la vida humana resulta cada vez más difícil.Gabino Busto HeviaResponsable del departamento de educación del Museo Provincial de Bellas Artes de Asturias.Para el catálogo de los fondos seleccionados de la Colección artística de la Junta General del Principado De Asturias para la exposición Arte en Democracia,En la Asamblea de Extremadura.2007.LA CIUDAD SIN IDENTIDAD El medio urbano, incluida la vivienda, sufren un acelerado proceso de homogeneización, convirtiéndose en escenarios carentes de historia, flexibles, al servicio de una economía fluctuante y globalizada. Esta vivienda es un disfraz de hogar, sin posibilidad de pervivir durante generaciones, diseñada para su desmantelamiento por necesidades especulativas, de los flujos de comunicación, de producción o de reordenación de la ciudad. Una situación que ya apuntaba Dan Graham., en 1966,en un articulo para Arts Magazine titulado Homes of America, denunciando la dependencia de la fabricación simplificada y los planos modulares estandarizados que han subvertido los valores de la arquitectura. En España una creciente fiebre constructora ha elevado la temperatura de la ciudad hasta límites insostenibles, convirtiendo el suelo edificable en un territorio salvaje, solamente regulado por las leyes del mercado, ante la pasividad de las diferentes administraciones implicadas. Se especula con el terreno, se rehacen los centros históricos y proliferan las urbanizaciones sin identidad, sin rasgos de comunidad, extendiéndose como una mancha por el paisaje. Un paisaje urbano al que se le ha amputado su fisonomía diferenciadora, la expansión del capitalismo informacional. Bajo estas premisas trabaja Luis Suárez Lanzas, seducido por los edificios anodinos e indiferenciados, una arquitectura sin pasado ni futuro que se resume en un presente de masa y densidad (1). Estas construcciones basura, semejante a los establecimientos de fast food, potencian un idéntico sabor morfológico, transforman las relaciones y la proximidad, estableciéndose como espacios para satisfacer necesidades básicas, un tiempo sin valor situado entre dos momentos esenciales: La producción y el consumo. Un consumismo que, en los últimos años, ha penetrado en la vivienda, a través de la televisión e Internet, extendiendo los límites del tiempo y del espacio, modificando el concepto de vecindad y ahondando en esa sensación de ocio manipulado que pretende hacernos olvidar los problemas y conflictos sociales. Lanzas lleva varios años fotografiando estos edificios despersonalizados, creando un archivo de fragmentos de esa ciudad sin atributos. Son lugares comunes, sin memoria, bloques de especulación que salpican todos los territorios, un patrón de horror que se repite con impudicia, desmontando los más gozosos sueños del urbanismo vanguardista. En este recorrido, como demandaban los situacionistas, revela aspectos psicogeográficos mostrando aquellos puntos que dificultan una alternativa y la salida de ese espacio descomprometido que nos mantiene dentro de una “camisa de fuerza”(2), impidiendo el desarrollo de las diferentes realidades culturales que conforman la estructura urbana. Estas fotografías son posteriormente manipuladas mediante desenfoques, pixelaciones, tratamiento de texturas, ampliaciones y alteraciones del color. Una vez impresas se interviene, mediante acrílicos o ceras, recreando una cartografía de aristas, una fina estructura modular que, en ciertas zonas, condensa la pintura, acumulando en diferentes áreas unidades de color sobre el plano fotográfico. El artista reivindica lo manual, el temblor de la geometría, ese trazo accidentado que humaniza, una línea que “arrastra al punto desterritorializado”(3), que deviene en diagonal, y en un recorrido pictórico de “evocaciones neoplasticistas y minimalistas, muy tamizadas”(4). El proceso finaliza mediante el recubrimiento de la superficie con resinas de poliéster o termoplastificados que sellan la imagen. Sus últimos trabajos continúan esta estrategia tanto técnica como conceptualmente, si bien podrian destacarse como novedades la incorporación de la secuencia en series fotográficas fuertemente intervenidas pictóricamente y la apertura a la ciudad, desbloqueando el fragmento, aquellas acotaciones que reducían la visión a unos ventanales o a encuadres geometrizantes. En las obras apaisadas de gran formato se manifiesta en su plenitud esta nueva tendencia, relacionando diferentes edificaciones, expandiendo las sensaciones de reclusión y alineación, articulando un discurso menos segmentado y mas comprometido con la visibilidad de los traumas urbanísticos. Estas obras ajenas a modelos estetizantes y paisajísticos cristalizan en un documento manipulado, muy sobriamente, por los flujos de líneas que caracterizan las pulsiones manuales del artista. Es preciso repensar la ciudad “darnos cuenta de que se trata de algo más que de una serie de relaciones o de una acumulación de construcciones o, incluso, de un espacio geopolítico concreto”(5), la ciudad siguiendo el planteamiento de Mharta Rosler-“encarna y protagoniza una historia”(6), que los especuladores nos están robando, violentando la particularidad local, uniformando los codigos de habitabilidad, como una plaga incontrolable que deja, tras su paso, un paisaje irreconocible, poblado de indiferenciadas construcciones. “Esta megalópolis global, inmensa, informe y depauperada, que desafía cualquier intento de representación(7), es la imagen a la que se enfrenta cualquier artista que mantenga un lenguaje perspectivo. Y Luís Lanzas participa en ese desafío con una mirada áspera y critica, hurgando en las pesadillas del urbanismo, otorgando visivilidad al despropósito, una contrarrepresentación al marketing, denunciando un producto que se nos vende como un paraíso cuando en realidad se opone, tangencialmente, al concepto de comunidad.(1)“El estudio del área se convierte así en un momento particular del estudio de la ciudad, y el 116conjunto de estas observaciones da lugar a una autentica y real ecología urbana, condición necesaria para el estudio de la ciudad. Los dos rasgos distintivos que vienen a configurarse en esta relación son así la masa y la densidad que se manifiestan en la continuidad de la ocupación del espacio en el plano horizontal y vertical” Aldo Rossi, Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 1999, pag. (2)“Una sociedad desquiciada se propone organizar su futuro por medio de la generalización de camisas de fuerza, individuales y colectivas, técnicamente perfeccionadas (casas, ciudades, territorios acondicionados), que nos impone como remedio a sus males”. Théo Frey, “Perspectivas para una generación” en Discursos sobre la vida posible. Textos situacionistas sobre la vida cotidiana, Ed. Hiru Guipúzcoa, 1999, pag. 73 (3)Gilles Deleuze y Felix Guattari, Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia, Ed. Pre-Textos, Valencia, 2004, pag. 297(4) Julia Barroso Villar, Síntesis conceptual y manual en la obra de Luis Lanzas. Catalogo Galeria Dasto Oviedo, 2005 • (5) Martha Rosler, Si vivieras aquí, en Modos de hacer. Arte critico, esfera pública y acción directa, Edición Universidad de Salamanca, Salamanca, 2001, pag.192(6)Ibid, pag. 192(7) Jesús Carrillo, Habitar y transitar: reflexiones sobre los espacios de la vida en Juan Antonio Ramirez y Jesús Carrillo (eds.) en Tendencias del arte actual, arte de tendencias a principios del siglo XXI, Catedra, 2004, pag. 144 Jaime Luis Martíndel catálogo de la exposición de ganadores delXXXVI Certamen Nacional de Arte de Luarca PLASTICA MANIPULACION DE LA IMAGEN PERDIDA La casualidad ha querido que los dos artistas que comparten espacio en la galería Dasto en la actualidad hayan nacido en San Claudio, de Oviedo. Luis Suárez Lanzas lo hizo en 1954 y aunque su primera exposición fuera ya en 1976, su trayectoria profesional transcurrió por distintos caminos e incluyó un largo paréntesis de ausencia en lo que a la pintura se refiere, Según nos cuenta Julia Barroso en el catálogo de esta exposición. Desde hace algún tiempo, sin embargo ha reaparecido en el mundo artístico asturiano con exposiciones individuales, selección de su obra en varios certámenes y el reciente Premio Cajastur de XXXVI Certamen Nacional de Arte de Luarca. La obra que ahora podemos ver en Dasto se inscribe decididamente entre las tendencias más recientes de la creación plástica, y más concretamente dentro de una de las maneras en que se ha manifestado el discurso de la neoabstración, una abstracción redefinida o “con contenidos” que establece relaciones más o menos explicitas con la realidad o incluso con la figuración, integrando esa realidad externa del entorno en la creación autónoma de la imagen. En el caso de Súarez Lanzas, ese discurso tiene sus orígenes en una de las vertientes del retorno a la pintura, tras el movimiento conceptual excluyente, cuando algunos artistas vieron en la fotografía mas una aliada que una enemiga y la adoptaron como una posibilidad de aceptación de una manera de entender la figuración. Su secuencia pictórica parte de un fondo fotográfico de imágenes de edificios luego tratado por medio de la infografía, acrílicos y resinas. Una manipulación plástica que altera y pone en cuestión los criterios objetivos y descriptivos de la fotografía para formar parte del acto creativo puro. Sobre la imagen casi perdida de los edificios, la obra se convierte para el espectador en una experiencia más sensorial que visual y concita intensas sensaciones espacio-temporales producidas por el color, la luz y la energía fluyente de la forma, luego subrayada con la superposición lineal de geométricas esquematizaciones lineales que no sólo se sitúan sobre el motivo sino que constituyen una emanación de ese motivo y se relacionan con su sentido arquitectónico. Un trabajo de indudable interés.Rubén Suárez “LA NUEVA ESPAÑA”Octubre de 2005SINTESIS CONCEPTUAL Y MANUAL DE LA OBRA DE LUIS SUAREZ LANZASNacido en San Claudio, (Oviedo) en 1954, Luis S. Lanzas accede sin prisa y con firmeza a los espacios de reconocimiento que su labor madura merece. Tras los diversos premios y selecciones de que va siendo objeto su obra, destaca el reciente premio de Cajastur en el XXXVI Certamen de Arte de Luarca. Después de acceder a las tareas pictóricas en su juventud, su obra transcurrió por caminos normales en quienes comenzaban su trayectoria en los años 70: paisaje, figura,oscilación entre modos de concebir la obra aunque con preferencias que, de alguna manera, permanecen constantes. Emplea el dibujo, desde siempre, guiado por un concepto más que por las meras formas,adentrándose de manera resuelta por territorios conceptuales a propósito de paisajes planteados y realizados con gran solvencia. Su paréntesis durante los años 80 avanzados no impidió el regreso a lo que de verdad le importaba, el ejercicio de la pintura, pero ahora ya realiza desde presupuestos firmes, sabiendo lo que quiere hacer con ella y otras tareas creativas afines a la publicidad, y dejando al margen asuntos tales como la posible recepción social que se haga de las mismas. En la actualidad, desprovisto de ilusiones ficticias sobre el ejercicio del arte Luis Lanzas modela, desocupa, minimiza, recrea con el pensamiento y la mano sus espacios urbanos caracteristicos. En su proceso lento, que lo llevó a exponer en la galería Xana en su primera individual en 1976, pasó por el expresionismo, que pronto rechazó para buscar esencias más estables. Amante por su dedicación y formación profesional de los procesos técnicos e industriales, utilizó años atrás la fotocopiadora, suplida hoy con ventajas por la manipulación digital de la fotografia. Familiarizado en su formación con el ambito industrial, sus enseñanzas configuran la tarea artística de este residente avilesino.Luis Lanzas parte de fotos de edificios impersonales de los que pueblan cualquier ciudad, de esos modelos derivados del desarrollismo de los años 60, ubicuos y universales, como aquellos que proponía el “movimiento moderno” en los años 20 y 30 el arte “sin atributos” en la Alemania anterior a la Segunda Guerra Mundial y que salvando amplias diferencias, continúan hasta ahora. Su indefinición de lugar, su despersonalización, llevan al autor de los cuadros a realizar una labor de desnudamiento y despojo de accesorios hasta quedarse en esencias mínimas de corte geometrizante, porque así lo son las estructuras sobre las que trabaja. En la actualidad, ya apenas son perceptibles los huecos y sombras de los ventanales y motivos rectilíneos porque los reduce a meros indicios, amplia el detalle y realiza variantes de ese mundo de soledad urbana, el mismo que con un lenguaje tan diferente evocaba Edgard Munich. Sobre esta base realiza su pintura que el reivindica como tal. Ejecuta con pulso firme sus variantes de módulos geométricos subvertidos, al carecer de rigidez estereotómica y, por el contrario, ser signos de identificación: la pasión personal, el trazo individual, la imperfección de lo cotidiano no sometible a módulos, los colores suaves con algunas constantes como azules, blancos, amarillos rojos y algún otro. Este producto hasta entonces “digital” se somete a una aplicación mecánica, y tras su ploteado, lleva a cabo que remata e identifica su obra: dibujo y coloreado personalizados, recubrimiento de las superficies con resinas de poliéster, altamente tóxicas y lijado final hasta obtener una cualidad táctil de gran atractivo. Evocaciones neoplasticistas y minimalistas, muy tamizadas, subyacen en estas superficies de contraste conceptual y manual, como una referencia muy lejana. Que esta muestra individual en la galería ovetense Dasto sea un complemento brillante a las que llevo a cabo en Gijón, La Caridad, Luarca, Piedras Blancas, Avilés y la página virtual Ajimez Julia barroso Villar Catedrática de Historia del ARTEUniversidad de OviedoDel catálogo de la exposición en DASTO (Oviedo) octubre del 2005

Luis Suárez Lanzas